CUENTO CORTO
LA SUCIA AMADA
En este instante preciso, tú recorres las calles como si la lluvia te mojara, piensas acaso en el mullido colchón donde pernoctaron tu tibieza y su pasión mientras una luna morbosa se asomaba a la ventana, un callejón donde atraparon tu cintura manos anónimas hasta saciarse la pasión. Tú, ojos cerrados para mí, asomada a otras realidades que nunca compartirás conmigo, aunque talvez me haga de tu cuerpo por esta noche después del baño y me explotará la nostalgia, más bien la rabia, de no tener sino un trozo de mujer lavada.
Esteban Domínguez, Hermosillo, Sonora
